Alquiler de barcos en Nápoles 1

Alquiler de barcos en Nápoles

Si lo que quieres es vivir unos días increíbles disfrutando de impresionantes paisajes y grabar para siempre en tu memoria la imagen del Golfo de Nápoles a los pies del imponente monte Vesubio, entonces debes realizar el alquiler de barcos en Nápoles.


Son demasiados los atractivos que ofrece esta ciudad del sur de Italia, capital de la región de la Campania, y sus alrededores. Su incontable patrimonio histórico y artístico, su posición privilegiada para desplazarse a lugares tan deslumbrantes como Pompeya, Sorrento o la isla de Capri, y todo ello sumado a la irresistible fascinación que uno siente cuanto más intenta descifrar el caótico puzle de la vida napolitana, hacen de Nápoles no sólo una de las ciudades más turísticas de Italia, sino también una ciudad única, con carácter propio.


Puertos


Debido al enorme turismo presente en la zona de Nápoles, existen diferentes puertos en los que podrás amarrar tu barco de alquiler. Algunos de los más importantes son los siguientes:


Marina di Stabia.


Situada en el golfo de Nápoles, la Marina di Stabia se encuentra en la ciudad de Estabia. Este puerto fue inaugurado en el año 2007 y es considerado uno de los más grandes del Mediterráneo, pues cuenta con 900 amarres para embarcacioens de hasta 80 metros de eslora. Además posee el reconocimiento de Bandera azul, un galardón anual que certifica la calidad ambiental.


Porto di torre del Greco.


Este puerto de Nápoles posee diferentes servicios a disposición de sus clientes. Cuenta con 500 amarres para barcos de hasta 15 metros de eslora. Cuenta con todo lo necesario para poder realizar trabajos y reparaciones en los barcos.


Marina Vigliena.


Este puerto Napolitano cuenta con 160 amarres para embarcaciones de hasta 30 metros, por lo que podemos decir que tiene una capacidad de alojamiento limitada. Dispone en sus instalaciones de diferentes servicios como restaurantes, supermercados y suministro tanto de agua potable como de electricidad.


Porto di Baia.


En la localidad de Campiña, sobre el Golfo de Pozzuoli, encontramos este puerto con 550 amarres para barcos de hasta 25 metros de eslora. Este puerto cubrirá tus necesidades durante tus vacaciones en barco por Nápoles.

Qué ver en Nápoles


Vedere Napoli e doppo morire, “ver Nápoles y después morir”, acostumbran a decir, con el pecho hacia fuera, los napolitanos. Y razón no les falta. Con más de 2.500 años de historia, Nápoles -fundada por los griegos con el nombre de los Neápolis- ha sido la pasarela donde, a lo largo de los siglos, algunas de las mayores potencias europeas -griegos, romanos, normandos, españoles, franceses, italianos- han hecho exhibición de su poderío. El paso de todas estas civilizaciones ha dejado una marcada impronta en la arquitectura, que rebosa con una miscelánea de tendencias en cada esquina de la ciudad antigua, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.


Pero Nápoles, al igual que sus vecinos, es traviesa, libre, recelosa de las normas prefijadas y los mapas turísticos. La mejor forma de conocer la ciudad es dejándose llevar por sus callejuelas, sus cuestas y sus provocativas esquinas: toparse con una iglesia escondida en las vertiginosas rampas del barrio español, visitar el Castel Nuovo en la costa o el Castel Sant’Elmo en la cima del Vomero; un palacio renacentista allí, un mercado al aire libre allá, el bullicio alegre de la vía Mezzocannone, y mucho más.


Sin embargo, Nápoles es sólo uno de los muchos destinos que ofrece la bahía que nace a los pies del volcán Vesubio. Alquilar un barco te permitirá desplazarte de un lugar a otro con mayor rapidez, evitando las masas de turistas que abarrotan durante todo el año los ferris, autobuses y los antiguos vagones del tren. Optimizarás más el tiempo, algo fundamental si no dispones de muchos días y no quieres dejarte nada por ver.


La primera excursión obligatoria es, cómo no, la ciudad romana de Pompeya. Hay pocas experiencias comparables a pasear por las ruinas que conforman el complejo arqueológico de esta antigua ciudad próspera, colmada de palacios, que quedó sepultada trágicamente bajo las cenizas del Vesubio tras la erupción de éste en el año 79 d.C. Las ruinas de Pompeya, junto a los yacimientos de la localidad vecina de Hercolano –a las que podrás llegar fácilmente alquilando un barco-, han sido declarados Patrimonio de la Humanidad, y constituyen una oportunidad única para conocer en primera persona cómo era la vida de los romanos en aquella época.


Siguiendo la línea de costa hacia el este, se encuentra la abrupta península sorrentina y, mirando hacia el gofo de Nápoles, el pueblecito que da nombre al accidente geográfico: Sorrento. Conocido por sus palacios levantados en lo alto de los acantilados y sus limones –la receta originaria del licor limoncello se hace a partir de los cítricos de esta región-, son muchos los famosos que se han dejado ver por las calles de este hermoso pueblo, uno de los destinos más populares y glamurosos de toda Italia.


Frente a la costa de Sorrento se encuentra una de las tres perlas que nacen de las profundidades marinas en este rincón de mar Tirreno: la isla de Capri que, junto a Ischia y la pequeña Procida, conforman las tres islas del golfo de Nápoles. Si alquilas un barco pensando especialmente en disfrutar del mar, las playas y desconectar durante tus vacaciones, no debes perder la oportunidad de visitar estas islas. La primera de ellas, Capri, ha sido desde tiempos inmemoriales un lugar predilecto de retiro y una musa para poetas y escritores. Todo en ella invita al deleite, desde sus calas de agua cristalina hasta sus coloridas villas donde sentarse a degustar la cocina tradicional. Ischia es la isla más grande de las tres y la más visitada. Presenta un paisaje ecléctico, fruto de las cómplices sinergias de la naturaleza virgen y la mano del hombre. Visitas imprescindibles: el Castillo Aragonese, los manantiales termales y el pueblecito de pescadores de Sant Angelo. Por último, si Capri es tierra de poesía, Procida, la hermana más pequeña, es tierra de cine. Un mosaico de colores en los edificios, playas de arena volcánica, puertos de pescadores con aromas nostálgicos, palacios señoriales de otro siglo… La fijación del séptimo arte por este islote parece más que justificada.


Playas y calas


Playa de Marina Piccola (Capri)


Después de visitar esta playa, no te importará cambiar la arena por piedras. Todo es color en este rincón de la isla de Capri: verdores en los acantilados, azul turquesa en el agua y un arcoíris fascinante en las piedras que resplandecen desde el fondo del mar. Una de las playas más hermosas de Italia, a la que sólo podrás acceder alquilando un barco.


Spiaggia di Cartaromana (Ischia)


Con vistas al Castillo Aragonese, esta playa no sólo ofrece una de las panorámicas más atractivas de la isla, sino que también es famosa por las fuentes de aguas termales que brotan en la orilla, garantizando una temperatura idónea para el baño durante todo el año.


Gastronomía


Si tuviéramos que destacar la comida más típica de Nápoles, la respuesta es fácil: la pizza. Nápoles es la cuna de la pizza; aquí se inventó y de aquí son originarias algunas de las recetas más tradicionales, como la margherita, hecha con tomate, mozzarella, albahaca fresca y aceite, o la marinara, que contiene tomate, ajo, orégano y aceite.


Sin embargo, la gastronomía napolitana es mucho más variada y rica, ya que es el resultado de la fusión de la gastronomía griega, española y francesa, a las que se deben sumar los platos tradicionales de la comida italiana, como la pasta. La proximidad del mar ha tenido una influencia capital, siendo el pescado y el marisco dos pilares de la dieta napolitana.




Igualmente se deben destacar los pasteles y dulces napolitanos, siempre acompañados por el famoso café napolitano que, se suele beber como un expresso fuerte y dulce.


Por último, como ya mencionáramos más arriba, uno no puede volver de Nápoles sin haber probado el limoncello, el refrescante licor hecho a partir de la maceración de las cáscaras de los limones de la región.

Nápoles presenta un clima principalmente mediterráneo, con temperaturas medias de 8ºC en invierno y 25ºC en verano. Durante el invierno, Nápoles presenta un clima lluvioso pero templado que varía desde los 4.3 ºC hasta 12.7 ºC, mientras tanto en verano, el clima se torna bastante más seco y caluroso aunque presenta vientos marinos provenientes del golfo de Nápoles, pudiendo llegar desde los 17.3 ºC hasta los 28.3 ºC.


Avión


El aeropuerto internacional de Capodichino, “Ugo Niutta”, está a unos 8 km al noroeste del centro de Nápoles. Es el segundo aeropuerto en tráfico aéreo del sur de Italia, detrás del de Catania, en Sicilia. Cuenta con dos terminales, uno de ellos para vuelos chárter y otro para vuelos regulares. Conecta con la gran mayoría de ciudades italianas y varias urbes europeas.



Tren


Prácticamente todos los trenes que vienen del norte de Italia hacen parada en Nápoles. Desde aquí, las vías continúan hasta el sur del país. Las estaciones Stazione Centrale -también llamada Stazione Garibaldi-, Mergellina y la estación de Campos Flegreos (zona norte), gestionan todo el tráfico, desde los trenes regionales, los trenes directos, los Intercity y los más rápidos, los Frecciarossa. Si vienes desde Roma, diariamente hay más de 30 trenes que conectan ambas ciudades.



Coche


Por Nápoles pasan las principales autopistas del país, por lo que es muy fácil llegar a la ciudad desde todas las partes de Italia. La A1 (autostrada del sole) conecta Nápoles con el norte del país; la A3 conecta con el sur, con Salerno y región de Calabria; la A16 conecta con el interior, mientras que la A14 y la A16 conectan con Bari.


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